Baile de la Amistad y los Enamorados
Querida Comunidad Parroquial de San Blas de Coamo,
Con el corazón lleno de alegría y de profundo agradecimiento, me dirijo a cada uno de ustedes, fieles de nuestra Parroquia San Blas y de sus capillas, para compartir el gozo que desborda en nuestra comunidad tras el hermoso Baile de la Amistad y los Enamorados. Fue una noche que quedará grabada en la memoria de nuestra familia parroquial como un signo brillante de lo que somos cuando nos unimos en el nombre de Cristo.
Gracias a todos los que participaron.
A cada persona que se tomó el tiempo de llegar, de vestirse con esa ilusión que tiene la fiesta, de sacar a bailar al prójimo, de reír, de comer y de compartir la mesa: ustedes fueron los protagonistas de esta noche. No hubo espectadores, hubo hermanos. Su presencia convirtió un salón en una extensión del reino de Dios, donde la alegría bailada y la amistad celebrada son también una forma de dar gloria al Señor.
Gracias a todos los que trabajaron en este proyecto.
Detrás de cada mesa bien puesta, de cada plato que llegó caliente, de cada decoración, de cada detalle coordinado, hubo manos generosas que donaron su tiempo, su talento y su energía sin esperar recompensa. A los comités organizadores, a los voluntarios que montaron y desmontaron, a los que cocinaron con amor, a los que recibieron en la puerta con una sonrisa: Dios les ve, Dios les conoce por nombre, y nuestra comunidad les está profundamente agradecida. Su servicio fue, verdaderamente, un acto de amor a Dios y a la parroquia.
Gracias a todos los que sostuvieron esta actividad con su oración.
Sabemos bien que aquello que no se construye sobre la oración, se construye en vano. Hubo hermanos y hermanas que, desde el silencio de su hogar, desde su silla en la capilla, desde el rosario en la mano, pidieron al Señor que bendijera este esfuerzo. Esa oración invisible fue la columna que lo sostenía todo. Gracias por creer que Dios escucha y por tener la humildad de pedirle.
Una contribución para los proyectos de nuestra Parroquia.
Los fondos recaudados durante el baile serán destinados a los proyectos pendientes de nuestra Parroquia, que son también casa de todos. Cada dólar entregado esa noche es una piedra más en la construcción del futuro de San Blas. Les mantendremos informados, con transparencia y gratitud, sobre el uso de estos recursos.
Pero más que los fondos, nos llevamos algo que no tiene precio.
Nos llevamos el recuerdo de habernos mirado a los ojos, de haber bailado juntos, de haber compartido el pan y la alegría. En un mundo que a veces nos empuja al aislamiento, nuestra comunidad dijo aquella noche, con la voz del cuerpo y del movimiento, que seguimos siendo familia. Que nuestra unión en Cristo no es solo una doctrina que creemos, sino una vida que vivimos, que celebramos, que bailamos.
La alegría cristiana no teme a la fiesta. El Señor mismo comenzó sus milagros en una boda, y pintó el reino de Dios como un gran banquete. Lo que vivimos juntos esa noche fue un pequeño anticipo de aquel banquete eterno al que todos estamos invitados.
Que San Blas, nuestro patrono y protector, interceda por cada uno de ustedes y por esta comunidad que tanto quiero. Que el Señor les devuelva, multiplicada, toda la bondad que entregaron.
Con todo el afecto y la gratitud de sus sacerdotes.
| P. Julio Rolón Torres Párroco de San Blas de Coamo y sus Capillas |
| P. Fernando Torres Lanause Vicario Parroquial |















